lunes, 28 de abril de 2014

Baterías de Ion-Litio: conceptos, funcionamiento, mantenimiento y trucos - PARTE II


LEER PARTE I

MANTENIMIENTO Y TRUCOS: 
Alargar la vida de la batería de nuestro equipo es una preocupación que todos tenemos en mente, no solo por ahorrar, sino para disponer de energía suficiente cuando estemos alejados de un enchufe. Para mantener nuestra batería bien conservada podemos seguir estos consejos:
  • Utilizar siempre el cargador propio de la batería y no otros cargadores similares. Siempre debe ser el soportado, puesto que otro cargador similar podrá cargar la batería pero si no respeta la constante C que hemos visto anteriormente, la batería se estropea. Asegúrate de que el cargador suministra la corriente adecuada. Una cargador con demasiado amperaje puede incluso incendiar la batería… 
  • Cargar la batería a temperatura ambiente es una buena práctica, por eso no es conveniente cargar la batería mientras hacemos uso de ella, ya que la temperatura del equipo elevará la temperatura de la batería. Apaga el dispositivo siempre que puedas para cargar la batería. 
  • Retira el cargador una vez esté cargada al máximo. No expongas la batería a cargas demasiado prolongadas. 
  • Haga un uso eficiente de la energía y utilice modos de ahorro cuando sea posible. Así ahorrará ciclos de carga y descarga y, por tanto, alargará la vida útil.
  • No dejes que tu batería se descargue por debajo de un cierto porcentaje. Evita por todos los medios agotarla del todo y cárgala cuando su porcentaje esté por debajo del 15%. 
  • La buena refrigeración de la batería es vital, mantén la batería alejada de puntos calientes o, si es necesario, añade un sistema de refrigeración extra. Normalmente el conjunto de baterías emplea un termistor o sensor de temperatura, compruébala periódicamente. 
  • Muchos sistemas operativos tienen una opción o software para recalibrar la batería, hágalo. Así el aprovechamiento y gestión por parte del SO será mejor. 
  • Si no va a utilizar la batería durante un largo periodo de tiempo, un truco es meter la batería en un contenedor hermético (muy importante para evitar la humedad) e introducirlo en un refrigerador doméstico. Esto palia el proceso electroquímico que se sigue realizando aun cuando la batería no está en uso y hará que se conserve mejor. Además mantendrá líquido el electrolito, evitando que se reseque. Cuando se necesite la batería de nuevo, saque la batería de la nevera 24 horas antes de su uso para el electrolito se estabilice a temperatura ambiente. Se recomienda dejar una carga de 40 o 50% antes de guardarla, siempre evitando mantenerlas con carga completa durante largos periodos de tiempo. 
  • Las baterías de litio no necesitan una carga prolongada antes del primer uso, es un mito que viene heredado de las antiguas baterías de níquel que si lo necesitaban. También es un mito que necesiten estar descargadas al 0% para recargarlas, precisamente es aconsejable todo lo contrario. 

RECICLAJE Y MEDIOAMBIENTE: 
Desgraciadamente, muchas de las pilas y baterías que usamos son tratadas como RSU (Residuos Sólidos Urbanos), ya que se tiran a los contenedores inadecuados. Esto por un lado daña seriamente el medio ambiente, cuando se depositan en vertederos (contaminando suelo y acuíferos, e incluso el aire si se volatilizan cuando se producen incendios en los basureros) y por otro evita que se aprovechen los materiales mediante reciclaje. 
Conciénciate, yo he podido ver muchas pilas tiradas al medio y te horroriza pensar que una sola pila de mercurio puede contaminar hasta 600.000 litros de agua que probablemente luego beberás. 
Las baterías contienen metales pesados muy tóxicos y otros elementos peligrosos: plomo, hierro, manganeso, níquel, litio, zinc, plata, mercurio, cadmio, cobalto, aluminio, KOH, papel, plástico, carbono, ácidos, agua contaminada y otros elementos. Cuando arrojamos una pila a la naturaleza, estos elementos pueden terminar en los acuíferos contaminando el agua que bebemos o el suelo donde se cultiva. Una batería puede tardar hasta 1000 años en biodegradarse. 
Por ejemplo el plomo, muy tóxico para los seres vivos ya hace tiempo que se recicla y el 98% del plomo actual es reciclado de épocas anteriores y el 2% extraído de minas. El litio es un material no muy abundante que cada vez tiene un precio más elevado y más aun si no reciclamos, pero la tecnología para llevar a cabo el reciclaje es cara y está en fase muy temprana de desarrollo. 
Como sabemos, existen contenedores o puntos límpidos específicos donde se pueden desechar las baterías y pilas. Así nos aseguraremos de su tratamiento adecuado y, si es posible, su reciclado. Ya existen muchos países en los que se recicla litio, entre ellos España.  Esto es algo muy importante, ya que con la cantidad de dispositivos móviles que usan batería y los nuevos vehículos híbridos o eléctricos, las baterías van a representar un importante desafío. 
Cuando se deposita una pila en uno de estos puntos, primero se hace una separación entre los distintos tipos de pilas y baterías (Ni-Cd, Li-Ion, NiMh, plomo,…) y luego se envían a plantas de tratamiento adecuadas. Existen pilas de origen asiático que no cumplen la normativa por su alto contenido en mercurio y cadmio, por eso se separan y tratan de manera distinta. Luego comienza el triturado para extraer los metales y el resto de materiales presente se tratan mediante procesos piro-metalúrgicos a altas temperaturas, pudiendo recuperar hasta el 75% del contenido. 
En caso de que una pila no pueda ser reciclada, por falta de medios o porque en la práctica no sea posible, se pueden almacenar de forma segura mediante encapsulación (con envases de plástico PET y protegiéndolas con una capa de cemento para evitar que los contaminantes se liberen).