miércoles, 13 de marzo de 2013

Sistema KERS: freno regenerativo



Aprovechamiento de la energía cinética en frenada para obtener electricidad. Algo viejo muy de moda.

Todos los aficionados al automovilismo ya estarán acostumbrados a escuchar el acrónimo KERS (Kinetic Energy Recovery System). Se trata de un freno regenerativo o sistema de recuperación de energía en frenada.
 El principio de conservación de la energía nos recuerda que “La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”. Y eso es lo que viene a hacer este sistema, utilizar la energía cinética que lleva un vehículo durante la frenada y transformarla en energía eléctrica para su posterior uso. La energía obtenida se almacena en baterías y sirve para alimentar un motor eléctrico.
El concepto no es nada nuevo, de hecho, los trenes ya venían usando este freno regenerativo. Pero quizás no lo hemos escuchado hasta su aparición en la Formula 1 (2009) y posterior implantación en los vehículos de calle.

¿Cómo funciona?
Todos hemos tenido alguna vez uno de esos cochecitos de juguete que debes arrastras hacia atrás para darles cuerda, y una vez los sueltas continúan su marcha durante un tiempo. Pues bien, están basados en un volante de inercia.
El KERS también se basa en un volante de inercia, es decir, una rueda pesada que continúa girando por inercia. La rueda tiene la mayoría de su masa repartida por la periferia, esto tiene un efecto negativo, ya que hace que sea difícilmente acelerada. La ventaja es que una vez en movimiento es difícilmente frenada, debido a la inercia que lleva.

Cuando un vehículo en movimiento necesita frenar, se conectará la rueda a un volante de inercia, gracias a un sistema de embrague especial que lo acopla. Lo que se consigue es frenar (en parte, ya que el freno del coche también actuará) la rueda, debido a que el volante de inercia necesitará absorber parte de la energía cinética de la rueda para ponerse en marcha. Cuando la rueda y el volante se equilibran a una cierta velocidad, el embrague debe desacoplar el KERS de la rueda. Una vez acelerado el volante de inercia, se puede aprovechar este giro para generar corriente eléctrica y almacenarla para su posterior uso.

Sencillo, ¿no? Pues ya sabéis qué ocurre en un Formula 1 o en vuestros coches híbridos cuando se frena.



Fuente - Isaac P.E. (Tecnyo.com)