miércoles, 13 de marzo de 2013

Bioplásticos: biodegradables para nuestra tecnología



Ya están aquí las alternativas verdes al plástico convencional. El bioplástico no es cosa del futuro, sino de presente. Los subproductos agrícolas y otros cultivos pueden abastecer a nuestro planeta de los materiales más usados en nuestra era, los plásticos.

¿Solo una cuestión ecológica?
El precio del petróleo se ha encarecido mucho desde 2005, y por tanto también las resinas de las cuales se obtienen los plásticos convencionales (polipropileno, polietileno, caucho sintético, polímeros de fenol, poliésteres,…). Algunas han llegado a subir un 80% y además, al no ser biodegradables, presentan problemas ecológicos. En definitiva, desde el punto de vista económico y ecológico ya no están tan bien vistas.
Por ello están cobrando fuerza los bioplásticos, entre los que destaca el PLA (ácido poliláctico) y el PHA (poli-hidroxi-alcanoatos). Éstos son plásticos derivados de resinas naturales (aceite de soja, maíz, paja del trigo, pieles o cáscaras de vegetales, fécula de la patata, caña de azúcar, almidón, celulosa, etc.).


¿Qué significa biodegradable?
Cuando arrojamos a la naturaleza un trozo de metal, vemos como con el tiempo el metal se va oxidando y deshaciendo hasta que tras muchos años desaparece. Lo mismo ocurre con la madera, que se degrada hasta descomponerse (2 o 3 años). Eso es la biodegradación, el hecho de que un material se descomponga en los elementos químicos que lo conforman.
  • Nota: la biodegradación ocurre por la acción de hongos, condiciones ambientales, microrganismos, acidez y otros agentes biológicos. El plástico y el vidrio son de los materiales que más tardan en degradarse, siendo de 100-1000 años para el plástico y de hasta 4000 para el vidrio.


Pero eso no es tan fácil en el caso de un plástico que, por su resistencia a las condiciones atmosféricas y a los ácidos, permanece muchísimo más tiempo sin descomponerse. Un plástico convencional puede tardar más de 100 años en desaparecer de la naturaleza, incluso llegando a 1000 (hay algunas tecnologías como los oxiobiodegradables que añaden sales de metales pesados a los plásticos para que se degraden unas 20 veces más rápido).
No es suficiente, además hay que resaltar otros problemas derivados del plástico convencional, como las emisiones de efecto invernadero que se producen durante la fabricación o los humos tóxicos que se generan cuando se incineran en los vertederos.
Por eso hay que acogerse a los materiales biodegradables, es decir, aquellos que se degradan más rápidamente y por tanto entorpecen menos al ecosistema.


Las alternativas y sus aplicaciones.
Para buscar materias primas más baratas y lidiar con las presiones ecologistas, los fabricantes están constantemente buscando “bioalternativas”. El mundo de la electrónica no se ha quedado rezagado en este sentido y lleva tiempo comercializando este tipo de productos. Algunos ejemplos son:
  • 2003: Sanyo crea un CD basado en el PLA, procedente del maíz. Esta tecnología también sería aplicable a DVDs y Blu-Ray. Cada disco necesitaría unos 85 granos del cereal, por lo que con una mazorca se pueden conseguir 10 discos. IBM también experimenta con PLA, un material con mucho futuro.
  • 2004: Sony y Mitsubishi anunciaron carcasas para walkman biodegradables. Éste mismo año, Pioneer desarrolla un disco óptico con capacidad para almacenar 25Gb y cuyo material es un derivado del maíz (bio-disco). Por su parte, NEC inventó un plástico vegetal a partir del ácido poliláctico.
  • 2005:  Fujitsu comenzó a utilizar bioplásticos para las carcasas de los ordenadores portátiles.
  • 2008: Samsung anunció que sus teléfonos móviles W510 y F268 se fabricarían con carcasas biodegradables.
  • 2010: Universidad de Málaga en colaboración con el Instituto de Ciencias Materiales de Sevilla (CSIC-US), patentan un bioplástico a partir de la piel del tomate. El biopolímero es la cutina, que está presente en las hojas, los tallos de la tomatera, así como la piel del tomate.
  • 2012: AIMPLAS y FERMAX, dos empresas españolas, desarrollan un bioplástico a partir de residuos agrícolas, concretamente paja de trigo. Con él se podrán fabricar productos electrónicos y electrodomésticos. En Europa se produce mucha paja de trigo, que podremos transformar en materia útil a partir de ahora.


En definitiva, existen multitud de alternativas verdes y cada vez más. No somos un mundo dependiente del petróleo. El crudo, como fuente energética y génesis de materias primas, es una etapa más de nuestra historia industrial y está llegando a su fin.